El RIGI, un régimen que busca atraer inversiones superiores a 200 millones de dólares, ofrece beneficios significativos como estabilidad normativa durante 30 años, exenciones impositivas y acceso a divisas. Este marco legal es aplicable a diversos tipos de proyectos productivos, incluyendo minería y la industria automotriz.
Recientemente, se modificó la reglamentación mediante el decreto 105/26, permitiendo la inclusión de proyectos en áreas no explotadas ni exploradas previamente. Este cambio busca fomentar la producción de pozos que alimenten otros proyectos relacionados, destacando la necesidad de que estos sean de carácter exportador.
Además, se ha observado un aumento en la cantidad de pozos terminados y en perforación en la Cuenca Neuquina, lo que sugiere que el planteo original del Gobierno de excluir estas actividades del RIGI tiene sentido, dado que la producción está en crecimiento.