La arena de Ibicuy, Entre Ríos, recorre entre 1.200 y 1.300 kilómetros hasta los pozos de Vaca Muerta. Un análisis del consultor Roberto Lino Blanco revela que el costo de una tonelada de arena extraída del río Paraná es de alrededor de 22 dólares, pero al ser utilizada en Vaca Muerta, su precio se eleva a 145 dólares, seis veces más. Esta diferencia se debe a la distancia y a la falta de coordinación entre tributos provinciales y municipales.
Blanco, quien se especializa en logística para el sector Oil & Gas desde Neuquén, descarta que la calidad del material o la eficiencia en su procesamiento sean factores determinantes en esta brecha de costos. El consultor destaca que el desafío es principalmente de gestión estatal.
En un contexto de alta actividad en Vaca Muerta, se estima que Argentina aportará el 1% de la producción mundial de petróleo en 2026, según un informe de BBVA Research. Además, la Secretaría de Energía del Ministerio de Economía ha difundido un estudio del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), que cuantifica en 30.170 millones de barriles los recursos técnicamente recuperables de la formación, superando en un 89% las proyecciones de la Agencia de Información de Energía de Estados Unidos (EIA) de 2013.
El incremento en la estimación se debe a tres factores técnicos: el aumento del 22% en la superficie prospectiva útil, el incremento del 39% en el espesor útil y el 54% en el factor de recuperación. La arena juega un papel crítico en el proceso de fractura hidráulica, siendo necesaria entre 200 y 250 toneladas por etapa de fractura, con un total de entre 12.500 y 13.000 toneladas por pozo.