Añelo ha experimentado un notable aumento en su población debido al desarrollo de Vaca Muerta, atrayendo a personas en busca de oportunidades laborales. Natalia Encina es un ejemplo de quienes llegaron con la esperanza de construir un futuro mejor, inspirada por el relato de su padre sobre el pueblo.
Este cambio comenzó en la década de 1990, cuando Añelo pasó de tener menos de 500 habitantes a ser el centro de una industria que ha elevado la producción de petróleo y gas a niveles récord. Vaca Muerta se ha convertido en una de las mayores promesas de Argentina en términos de energía, posicionándola como un importante exportador en el mercado energético.
Con una extensión de 30.000 kilómetros cuadrados, Vaca Muerta alberga significativas reservas de hidrocarburos no convencionales. Desde su comienzo de explotación hace aproximadamente 15 años, se ha consolidado como la cuarta fuente mundial de petróleo no convencional y la segunda de gas, según datos del Gobierno nacional.
A pesar de los avances en producción y exportaciones, el desafío actual radica en cómo este crecimiento impactará en la transformación económica del país. El economista Nicolás Gadano destaca que el desarrollo de Vaca Muerta ha sido crucial para compensar la disminución de los yacimientos convencionales de hidrocarburos en Argentina.