Neuquén se enfrenta a un dilema importante sobre la distribución de ingresos generados por Vaca Muerta, uno de los motores económicos de Argentina. Durante una presentación, el gobernador Rolando Figueroa detalló cómo se distribuyen los ingresos de un barril de petróleo, destacando que solo el 13% de cada barril se queda en la provincia.
De los 100 dólares que representa un barril, el 31% se destina a cubrir los costos de producción, mientras que un 29% corresponde a las empresas operadoras. El Tesoro Nacional recibe un 17% y otro 10% va a impuestos nacionales coparticipables. Esto significa que el 60% del valor se distribuye entre costos y empresas, y el 40% restante se destina a la recaudación pública, que no se reparte de manera equitativa entre el gobierno nacional y las provincias.
Figueroa enfatizó que Neuquén enfrenta una carga significativa en términos de infraestructura debido al crecimiento impulsado por la actividad hidrocarburífera. El gobernador subrayó la necesidad urgente de construir rutas, hospitales, escuelas y viviendas para atender a la población creciente, que podría aumentar en unas 30.000 personas en el próximo año si se mantiene el ritmo migratorio actual.