La industria argentina enfrenta un proceso de reconversión que ha comenzado a causar una destrucción significativa de empleo formal, mientras algunas empresas optan por importar productos terminados en lugar de fabricarlos localmente. El economista Dante Sica, exministro de Producción y Trabajo, destacó que los cambios en las condiciones de competencia están forzando a las empresas a reevaluar sus modelos de negocio.
Sica indicó que, históricamente, los periodos de transformación generan tanto destrucción como creación de empleo, aunque en las etapas iniciales las pérdidas tienden a ser más pronunciadas. Según su análisis, alrededor del 67% de los nuevos empleos en Argentina se corresponden con actividades de baja productividad, incluyendo monotributo, informalidad y empleo público. Hasta el año 2023, el empleo formal se mantenía relativamente estable, pero esta tendencia está comenzando a cambiar.
En este contexto, Sica mencionó que sectores como Vaca Muerta y la minería están empezando a generar tanto puestos de trabajo directos como indirectos, aunque aún no logran compensar rápidamente las pérdidas en otras áreas. El desarrollo de estas actividades es un proceso lento, similar al que experimentó Chile en su consolidación minera, que tomó entre 15 y 20 años. Resaltó que además de los empleos directos, estas industrias crean demanda en logística, tecnología y otros oficios, siendo Neuquén un ejemplo de provincia que está generando empleo y atrayendo trabajadores de otras regiones gracias al desarrollo de hidrocarburos no convencionales.