La escuela primaria 291 de Aguada Toledo, ubicada en Loma La Lata–Sierra Barrosa, permanece cerrada desde las vacaciones de invierno debido a preocupaciones por la exposición a gases tóxicos provenientes de las operaciones de YPF, situadas a poco más de un kilómetro. Esta institución educativa, construida en 1990, ha sido rodeada en la última década por pozos de fracking, instalaciones de venteo y quema de gas, así como plantas de procesamiento.
Las autoridades aplicaron el principio precautorio establecido por la Ley General del Ambiente, lo que llevó a la suspensión de actividades hasta que se confirme la ausencia de riesgos para la salud. Sin embargo, tras dos meses sin clases, se notificó a la comunidad que los estudiantes deberán asistir a la escuela de Callacó, ubicada a 30 kilómetros de distancia.
Las familias afectadas han expresado su preocupación por la logística del traslado, ya que solo hay dos combis disponibles que realizan recorridos largos y difíciles. Romina Carrera, madre de dos alumnos, comentó que sus hijos enfrentan un viaje de dos horas para llegar a la nueva escuela, lo que les resulta agotador y riesgoso por el mal estado del camino.
A pesar de las advertencias sobre la contaminación ambiental, los padres han manifestado que no han recibido información clara sobre la situación. Aún esperan un informe de YPF que debería haber sido enviado a la Secretaría de Ambiente, pero hasta el momento no han recibido respuestas satisfactorias.