Argentina podría iniciar la exportación de gas a Bolivia a partir de 2031, marcando un cambio significativo en el mercado energético de la región. Este giro se debe a la caída sostenida de la producción de gas en Bolivia y al aumento de la producción de gas no convencional en la Cuenca Neuquina, especialmente en Vaca Muerta.
Durante años, Bolivia fue uno de los principales proveedores de gas para Argentina, pero esta relación ha ido cambiando desde que los contratos firmes finalizaron en septiembre de 2024. La producción boliviana ha disminuido drásticamente, con una proyección de 26,6 millones de metros cúbicos diarios para 2026, lo que representa una caída acumulada de aproximadamente 53% en una década.
En contraste, la Cuenca Neuquina ha experimentado un crecimiento notable, pasando de producir 70,7 millones de metros cúbicos diarios en 2016 a 110 millones en 2026. El gas no convencional ha sido el principal motor de este aumento, pasando de representar el 37% al 89% del total de producción de la cuenca.
Con la demanda interna en Bolivia proyectada en 14 millones de metros cúbicos diarios hacia 2031 y una producción estimada de apenas 15,3 millones, el país podría enfrentar dificultades para satisfacer su consumo, lo que lo llevaría a convertirse en un comprador neto de gas.