La Cuenca Neuquina se perfila como un actor clave en el suministro de gas natural al Cono Sur, especialmente hacia Brasil, ante la inminente crisis energética de Bolivia. Este cambio se produce tras la finalización de los contratos a largo plazo con el país andino en septiembre de 2024, lo que obligará a Bolivia a importar hidrocarburos a partir de 2031 para mantener su mercado interno.
Las proyecciones indican que la producción boliviana, que alcanzó su máximo en 2014 con 59,6 millones de metros cúbicos por día, caerá a un promedio de 26,6 MMm³/d para 2026, reflejando una reducción del 53% en diez años. Este descenso se traduce en una caída promedio del 7,3% anual, afectando gravemente su capacidad exportadora.
En contraste, la Cuenca Neuquina ha visto un crecimiento significativo, pasando de inyectar 70,7 MMm³/d en 2016 a un promedio de 110 MMm³/d entre enero y julio de 2026. Esto representa un aumento cercano al 56% en la última década, con casi el 90% del gas extraído en Neuquén proveniente de formaciones shale y tight.
La consultora Alpes Energy ha observado que la dinámica de inversiones en gas natural en la región cambiará las corrientes comerciales sudamericanas, con la Cuenca Neuquina sumando 39 MMm³/d a su producción total mientras que Bolivia pierde cerca de 30 MMm³/d.