Las pymes que ofrecen servicios al sector petrolero pueden beneficiarse de incentivos fiscales a través del Régimen de Incentivos a Medianas Inversiones (RIMI) y del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Aunque el RIGI no está destinado a pymes, establece que los grandes proyectos deben contratar un 20% de proveedores locales, lo que indirectamente beneficia a estas empresas.
El RIMI está dirigido a pymes con inversiones productivas y requiere un monto mínimo de acuerdo a su tamaño. Este régimen permite la amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias y la devolución del IVA, lo que representa un apoyo significativo para las pequeñas y medianas empresas en el sector.
El RIGI busca atraer inversiones de gran escala, superiores a u$s200 millones, en áreas estratégicas como energía y minería. A cambio, ofrece estabilidad fiscal y cambiaria por hasta 30 años. Recientemente, el Decreto 105/2026 amplió el plazo de adhesión hasta el 8 de julio de 2027 y añadió nuevas actividades relacionadas con hidrocarburos, exigiendo una inversión mínima de u$s600 millones.
Es crucial que los proyectos cumplan con el compromiso de contratar proveedores locales, ya que el incumplimiento puede ser considerado una infracción al régimen. Esto incentiva a las operadoras a desarrollar una red de proveedores locales confiables y competitivos en precio y calidad.