En Añelo, la producción ganadera se ha consolidado como una alternativa económica significativa, coexistiendo con el auge de la industria hidrocarburífera impulsada por Vaca Muerta. Francisco Vela y su familia han desarrollado durante 11 años un sistema de engorde a corral, que integra la agricultura y la ganadería en un mismo ciclo productivo.
Los animales, que llegan al establecimiento con un peso inicial de entre 150 y 180 kilos, son alimentados con alfalfa y maíz cultivados en su propio campo. Este proceso de engorde dura entre nueve y once meses, hasta que alcanzan un peso de entre 400 y 450 kilos, listos para la faena.
El esquema productivo incluye la alimentación de los animales dos veces al día y está dividido en etapas, comenzando con la recría y culminando en la terminación, que ocurre en los últimos 60 a 70 días. La carne producida tiene como principal destino el mercado de Neuquén, aunque también se realizan ventas a Río Negro y Chubut.
Este modelo de producción resalta la importancia del trabajo en la tierra y la producción de cultivos, destacando cómo la agricultura y la ganadería pueden integrarse de manera efectiva en medio del crecimiento económico que trae la actividad petrolera en la región.