La producción y exportación de Vaca Muerta se ha consolidado como un activo económico clave en Argentina, generando interrogantes sobre su desarrollo y la distribución de la renta generada. El gobernador Rolando Figueroa detalló cómo se divide el ingreso de un barril exportado a 100 dólares, destacando que el 30% corresponde a costos, otro 30% a utilidades empresariales, 17% al gobierno nacional, 10% a otras provincias y un 13% a Neuquén, que enfrenta gastos en infraestructura y demandas sociales.
El costo total de producción de un barril se estima en 21 dólares, lo que deja un excedente de 79 dólares por barril. La principal fuente de ingresos para la provincia son las regalías del 12% en boca de pozo, que, tras descontar derechos de exportación y transporte, resultarían en aproximadamente 10,56 dólares por barril. Los derechos de exportación, establecidos por el Decreto 488/2020, alcanzan el 8% cuando el precio supera los 60 dólares, sumando 8 dólares por barril.
En cuanto a las ganancias, se estima que el Estado retiene alrededor de 23,56 dólares del excedente por barril, lo que representa un 30%, mientras que el sector privado se queda con el 70% restante, aproximadamente 55,44 dólares. Este contexto plantea un análisis sobre la proporción de la renta de los recursos naturales que realmente beneficia a la sociedad argentina.
Adicionalmente, se menciona el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que establece un impuesto a las ganancias del 25%, pero no se incluye en el cálculo de la renta. Este régimen busca fomentar inversiones en el sector, aunque su impacto real en la distribución de ganancias aún es objeto de análisis.