La capilla Nuestra Señora de Lourdes, ubicada en el paraje Ailinco, representa un importante símbolo del Caminos de la Fe neuquino. Este recorrido turístico y espiritual abarca más de 800 kilómetros a través de paisajes patagónicos, conectando más de 80 hitos religiosos desde el norte hasta la cordillera sur. En el Alto Neuquén, el viaje se vuelve especialmente íntimo, atravesando valles inmensos donde pequeñas capillas parecen surgir de la tierra.
La capilla, originalmente un galpón rural cedido en 1968, fue transformada gracias al esfuerzo del sacerdote salesiano Ceferino Miase y la comunidad local. La Virgen de Lourdes, patrona de los crianceros, simboliza protección en un entorno marcado por la trashumancia y la soledad montañosa. Cada febrero, jinetes de Tricao Malal realizan una cabalgata hacia la capilla para celebrar a la Virgen, un evento que combina tradición y espiritualidad.
Durante esta celebración, las antorchas iluminan el ascenso al calvario, y las voces de los participantes resuenan en el valle, recordando la devoción hacia la Virgen y la historia que ella representa en la región.