La historia de Delfina Angio, una chef que dejó atrás una exitosa carrera en Recursos Humanos, es un ejemplo de cómo seguir la pasión puede transformar vidas. Tras renunciar a su trabajo en Buenos Aires, Delfina decidió viajar y reconectarse con su amor por la cocina, una pasión que había cultivado desde su infancia.
Con recuerdos de su abuela checa y las recetas familiares, se formó profesionalmente en El Obrador, donde adquirió habilidades en pastelería y cocina salada. Junto a su hermana, comenzó su emprendimiento en una pequeña cocina, dando vida a Mi Piace y posteriormente a Casa Fauca, un restaurante que ha ganado reconocimiento en Bariloche.
Delfina no solo se dedica a cocinar, sino que también ha asumido el desafío de gestionar su propio negocio, enfrentando los retos diarios de la restauración. Su trayectoria marca un hito en la gastronomía local, siendo la primera mujer en poseer un restaurante en una industria que históricamente ha estado dominada por hombres.