Un conflicto entre vecinos en Plottier culminó con una condena judicial, donde el propietario de un terreno deberá indemnizar a una mujer por los daños ocasionados en su vivienda debido a árboles, ramas y raíces. La demandante relató que el lote no recibió el mantenimiento adecuado durante un largo período, lo que generó problemas que se agravaban con el viento.
Según la mujer, en varias ocasiones, los árboles y ramas cayeron sobre su propiedad, dañando el techo, las paredes y el cerco. Además, las raíces invadieron su terreno, deteriorando el alambrado divisorio. Aunque el dueño del lote admitió que era propietario del terreno, negó que los álamos fueran lo suficientemente grandes como para causar los daños denunciados.
Durante el proceso judicial, testigos describieron el terreno como un lugar prácticamente abandonado, con árboles altos y abundante maleza. Una testigo llegó a calificarlo de “un bosque gigante”, mencionando que ramas y árboles habían caído en más de una ocasión sobre la propiedad vecina. La situación afectó la rutina de la familia, que tomaba precauciones cada vez que se anunciaban fuertes vientos.
La propietaria había realizado reclamos tanto al dueño del terreno como a la Municipalidad, pero no logró una solución definitiva. La pericia de ingeniería determinó los daños causados, lo que llevó a la resolución judicial en este caso.