La Patagonia enfrenta una grave crisis ambiental debido a incendios que han arrasado más de 230 mil hectáreas en las provincias de Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa. La situación ha llevado a la declaración de emergencia ígnea en estas regiones, vinculada a sequías, altas temperaturas y vientos fuertes que complican las labores de extinción. La devastación no solo afecta la flora, sino que también deja suelos yermos propensos a deslizamientos.
El pasado 29 de enero, se emitió el DNU 73/2026, que establece el estado de emergencia ígnea por un año en las provincias afectadas, con el objetivo de implementar medidas urgentes para controlar los incendios y restaurar las áreas devastadas. Este decreto se basa en la Ley de Manejo del Fuego y la Ley del Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo, aunque se destaca que en 2025 solo se ejecutó el 75% del presupuesto destinado a la gestión del fuego y que en 2026 los fondos fueron recortados en un 71%.
Las zonas más impactadas incluyen el Parque Nacional Los Alerces, donde se han perdido más de 20.000 hectáreas de bosque, así como áreas de Epuyén, Puerto Patriada, El Hoyo y Cholila, con más de 25.000 hectáreas quemadas en total. A pesar de la declaración de emergencia, las acciones para prevenir futuros desastres han sido insuficientes.