Un trabajador fue encontrado aplastado por un caño de gran porte mientras realizaba sus tareas en un yacimiento vinculado al negocio petrolero, lo que indica un nuevo incidente trágico relacionado con las condiciones laborales en Vaca Muerta. Este hecho resalta una preocupante realidad: a pesar de los récords de producción mencionados por gobiernos y empresarios, las condiciones de trabajo para los empleados son cada vez más peligrosas.
Los accidentes laborales y muertes en el sector hidrocarburífero han aumentado notablemente en los últimos años. Mientras las empresas obtienen ganancias millonarias, los trabajadores enfrentan jornadas extenuantes, sobrecarga horaria y un entorno laboral que no garantiza descansos adecuados. Las conducciones sindicales, tanto del sindicato petrolero como de la UOCRA, han sido criticadas por su subordinación a las empresas, permitiendo que se ignoren condiciones que ponen en riesgo la vida de los trabajadores.
En el caso reciente, la repetida narrativa de “accidentes” y “fatalidades” se utiliza para desviar la atención de las verdaderas responsabilidades empresariales y las condiciones de inseguridad estructural. La falta de justicia en situaciones similares, como lo ocurrido en Plaza Huincul tras la explosión de la refinería NAO, donde los responsables no enfrentaron consecuencias, subraya la necesidad de una investigación independiente. Se exige que se esclarezcan las responsabilidades patronales y se forme una comisión investigadora que garantice una respuesta adecuada a estas tragedias laborales.