A un año de la muerte del soldado Pablo Córdoba, ocurrida en el regimiento de Zapala, la familia y amigos continúan exigiendo justicia. Córdoba fue hallado con dos disparos en la cabeza, y la investigación ha estado marcada por la actuación del juez federal Hugo Greca, quien ha sido acusado de encubrir a los responsables del hecho.
A pesar de las evidencias y los resultados de las autopsias que confirman que el soldado recibió dos disparos letales, el juez insiste en una teoría de suicidio. Los oficiales del regimiento y la policía federal de Zapala informaron inicialmente que el soldado había intentado quitarse la vida, versión que ahora es cuestionada por la familia.
Greca ha presentado un extenso documento que detalla su interpretación del caso, lo que genera preocupación sobre la posibilidad de que responsables del asesinato tengan acceso a información que les permita ocultar pruebas. Esta situación recuerda otros casos de crímenes dentro de las fuerzas armadas, como el de soldado Carrasco en el pasado.