En una jornada marcada por el dolor y la lucha, se conmemoró un año del transfemicidio de Azul Semeñenko con una marcha que resonó con la canción “No es mi despedida” de Gilda. Compañeras de trabajo de Azul, que llevaban flores azules en el cabello, y miembros del colectivo LGTBIQ+ se unieron para pedir justicia, mostrando una enorme bandera multicolor.
El 25 de septiembre, día en que Azul hubiera cumplido 50 años, comenzó con una ceremonia íntima en el Centro de Atención a la Víctima (CAV), donde trabajaba. Sus compañeras y familiares la homenajearon con una torta y globos azules, recordando su energía y bondad. “Era muy humilde, muy sincera, muy buena persona”, recordó Evangelina, psicóloga del CAV.
La marcha se inició en la vereda de Don Bosco 255, donde algunas personas portaron una bandera con la consigna “Justicia por Azul Semeñenko. Fue transfemicidio”, mientras otras animaron la movilización con una batucada. En medio de cánticos y consignas como “Basta de odio, basta de impunidad”, se enfatizó la necesidad de no ser indiferentes ante la violencia hacia las mujeres.
El hermano de Azul, Marcos Millapán, expresó el profundo dolor de la familia y la esperanza de alcanzar justicia. “Estamos convencidos de que vamos a lograr lo que tanto anhelamos como familia”, afirmó, mientras la voz de Azul seguía presente en la memoria y el amor de quienes la conocieron.