Carlos Arias, principal acusado por el asesinato de su hija de 3 años, se encuentra evolucionando favorablemente tras haberse infligido una herida cortante en el cuello. Se prevé que, una vez dado de alta, permanezca bajo custodia policial.
La autopsia realizada fue fundamental para el avance de la investigación. Los análisis de sangre de Arias resultaron negativos para la presencia de alcohol y drogas, lo que podría influir en el desarrollo del caso.
La acusación que pesa sobre él es grave, con posibilidades de enfrentar una condena de prisión perpetua. El caso está programado para ser sometido a un juicio por jurados, lo que marca un hito en el proceso judicial relacionado con este trágico acontecimiento.