El caso de Konstantin Rudnev, detenido en San Carlos de Bariloche por presunta trata de personas, ha tomado un giro inesperado. Elena Makarova, identificada como una de las supuestas víctimas, criticó fuertemente a la Fiscalía, alegando que su testimonio es ignorado por la Justicia de Río Negro.
Makarova sostiene que nunca tuvo contacto con Rudnev ni formó parte de su grupo, afirmando que fue presionada para asumirse como víctima. En un artículo publicado en el medio internacional Bitter Winter, explicó que su interés en viajar a Argentina no estaba relacionado con el esoterismo y que nunca había oído hablar de Rudnev antes de los acontecimientos en Bariloche.
Su relato también describe una situación de vulnerabilidad personal, mencionando un embarazo sin el apoyo del padre. Decidió viajar a Argentina en busca de un lugar seguro para dar a luz, ya que más de 10.000 mujeres rusas embarazadas lo hicieron en un solo año, atraídas por la posibilidad de obtener ciudadanía para sus hijos.
Makarova recordó que su madre le pidió a una amiga, conocida como Angelina en Argentina, que la acompañara por su preocupación durante el embarazo. Además, relató que dependía de una intérprete para comunicarse con los médicos debido a la barrera del idioma, y que su embarazo transcurrió sin complicaciones hasta un punto crítico en marzo.