El conflicto laboral en Cerro Catedral ha escalado, generando tensiones que afectan el funcionamiento de la estación de esquí. Los patrulleros, esenciales para la seguridad en las pistas, han reclamado mejoras salariales y condiciones contractuales más claras, lo que ha llevado a la empresa concesionaria, CAPSA, a desvincular a varios de ellos, alegando razones operativas.
Desde el inicio de la temporada de invierno, aproximadamente 40 trabajadores han expresado su descontento, reclamando una recomposición salarial. La situación se volvió crítica cuando la empresa decidió despedir a tres patrulleros eventuales, lo que los trabajadores interpretaron como una represalia por sus demandas. Posteriormente, se sumó un cuarto despido, intensificando el conflicto.
Los patrulleros desempeñan un rol fundamental en la estación, encargándose de rescates, señalización y control de riesgos. Las decisiones de la empresa han llevado a un retraso en la apertura de la montaña, mientras se llevan a cabo reuniones entre los trabajadores, sus representantes sindicales y la dirección de CAPSA.