La situación política en Perú se encuentra en un momento crítico, dado que la posible victoria de Keiko Fujimori podría marcar el inicio de una nueva etapa tras años de inestabilidad. En los últimos cinco años, el país ha visto la salida de tres presidentes, lo que ha generado un clima de desconfianza y un impacto negativo en el crecimiento económico.
Las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas indican que el 25,7% de la población vive en condiciones de pobreza, mientras que el 43,1% de los niños sufre de anemia. Estos datos reflejan una crisis social profunda, caracterizada por la informalidad laboral y la falta de acceso a servicios básicos como el agua potable.
Fujimori enfrentará un escrutinio riguroso tanto por parte de los mercados como de la población que no la apoyó en las elecciones. Su éxito dependerá en gran medida de su equipo económico y de su capacidad para abordar la creciente desigualdad social que afecta al país. Este desafío se complica por la percepción de centralización en Lima y el descontento de aquellos que se sienten marginados en el proceso político.