La historia de Catalina Giraldo, una psicóloga colombiana de 30 años, ha generado un intenso debate sobre el derecho a morir dignamente, especialmente en casos de trastornos de salud mental. Antes de someterse a una eutanasia, Catalina expresó una profunda tranquilidad que no había sentido en años, tras años de tratamientos e internaciones.
Su caso ha tenido repercusión tanto en Colombia como en el extranjero, al abrir discusiones sobre el acceso a la eutanasia para personas con enfermedades psiquiátricas graves. Al no poder optar por el suicidio asistido debido a la falta de reglamentación, decidió solicitar la eutanasia, un procedimiento que sí cuenta con un marco legal en Colombia.
En una entrevista horas antes de su muerte, Catalina habló sobre la difícil decisión que tomó y cómo su sufrimiento llegó a un punto insostenible. “Me siento muy tranquila. Hace muchos años no sentía esta tranquilidad”, comentó, subrayando que poder poner fin a su sufrimiento era una liberación. La joven recordó que su última hospitalización fue un momento decisivo, ya que el riesgo de suicidio era muy alto.
A lo largo de una década, Catalina luchó contra diversos problemas de salud mental, enfrentando múltiples diagnósticos y tratamientos. Su historia ha reavivado el debate en Colombia acerca del acceso a la eutanasia y la legitimidad de la muerte digna en pacientes con condiciones psiquiátricas severas.