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Economía

10/06/2019

Empresarios ya piensan en "el día después" y prepararon un "paper" para llevarles a Macri y Alberto Fernández
Los inversores quieren llevar sus propuestas ni bien se definan las candidaturas.

Ya hay propuestas y también quejas por proyectos de ley intervencionistas
a campaña electoral comenzó a instalarse en el mundillo empresario. Queda en evidencia en cada encuentro de las cámaras que agrupan a las principales compañías del país, donde los ejecutivos comparten encuestas e información de primera mano.

Por amplia mayoría, Mauricio Macri es el favorito entre los miembros del establishment. Aunque eso no quita que haya broncas con la Casa Rosada por la situación económica y algunas medidas que se toman. En los reproches también la liga, llamativamente, María Eugenia Vidal.

Y, por obvias razones, cada declaración de Alberto Fernández es monitoreada bien de cerca. Tanto, que desde las cámaras y desde algunas empresas líderes ya le pidieron reuniones al candidato. Los empresarios quieren conocer, sin intermediarios, sus planes para el caso de llegar a la Casa Rosada el próximo 10 de diciembre.

Ya sea en la Copal (la cámara que alberga a las alimenticias líderes del país), en la asociación de las cadenas de supermercados o en la Unión Industrial, las voces de los empresarios suenan alarmistas: mencionan la duración XL de la recesión, que ya se extendió más allá de los pronósticos.

Las críticas se dividen en dos: están los ejecutivos que esgrimen motivos técnicos y responsabilizan por el estallido de la crisis al Banco Central de Federico Sturzenegger y "Toto" Caputo por el manejo de las Lebac y las pautas de inflación. Y se escuchan críticas hacia la Casa Rosada por la estrategia de polarización permanente con Cristina Kirchner como la causante de la extensión de la crisis.


Por razones más que atendibles, los juicios más duros contra el Gobierno se escuchan en la Unión Industrial. La actividad fabril viene encadenando números en rojo, con la particularidad de que no hay sector que se salve de la crisis.

Obviamente, en la sede de la UIA no existe un encolumnamiento político uniforme. En los dos extremos conviven dirigentes como Cristiano Ratazzi, de reconocida militancia oficialista, y Guillermo Moretti, vice 3º de la institución, representante de la industria química, y adherente kirchnerista.

En el medio, se funden miradas con distintos matices, muy críticas hacia el trabajo del Gobierno, aunque con mayoritario respaldo hacia la Casa Rosada.

Un reconocido dirigente de la UIA lo comenta así: "Si gana Mauricio, vamos a tener que rediscutir todo. Con él se va a poder. Desde el esquema impositivo hasta las retenciones a las exportaciones y los enormes costos financieros. Los bancos ganan y nos ahogan a nosotros", argumenta el industrial.
En el ranking de rubros de peor perfomance puntean los textiles y el sector del calzado. Detrás están los jugueteros y marroquineros, junto con los autopartistas. Estos últimos festejaron la semana pasada, cuando el Gobierno anunció un subsidio a la industria automotriz. "Este año está perdido. No habrá ninguna recuperación", advierte, en voz baja, otro de los industriales que semanalmente se acerca a la sede de la UIA.

En el diagnóstico pesimista fue calibrado por el recientemente reelecto presidente de la Unión Industrial, Miguel Acevedo: "El país atraviesa el peor de los momentos a nivel económico, como consecuencia de la recesión y las altas tasas", dijo.

El "paper" de la bronca
En un "paper" interno que están terminando de definir, y que le llevarán a cada uno de los candidatos presidenciales, los industriales se pronuncian sobre los motivos por los cuales no hay que esperar nuevas inversiones para el corto y el mediano plazo. Allí se mencionan varios puntos:

-La existencia de un 40% de capacidad ociosa, que claramente es un indicador de que hay un largo trecho por expandir la actividad antes de que sean necesarias nuevas inversiones.

-La caída del consumo le está poniendo un límite a la recuperación de los rubros más sensibles al mercado interno, como calzados, textiles y juguetes.

-También afecta el fuerte recorte de la obra pública, que está impactando sobre distintos nichos que están íntimamente ligados a la construcción, como la siderurgia. El achicamiento de la inversión estatal viene de la mano del acuerdo con el FMI para llegar al objetivo de "déficit fiscal (primario) cero".

-Tampoco ayudan las exportaciones. Por eso se reclama a viva voz la eliminación de las retenciones. Por otra parte, se enfatiza en la baja perfomance de la economía brasileña, que viene con una leve contracción, y que le pone límites a las ventas de vehículos desde la Argentina, pero también de textiles y de otros nichos, que podrían aprovechar la mejora relativa del tipo de cambio.
-Una crítica especial se lleva la política monetaria del Banco Central. Las elevadas tasas de interés hicieron prohibitivos a los créditos bancarios y cualquier posibilidad de proyección en la actividad. Además, argumentan los empresarios, este elevadísimo costo financiero tiene una traslación a los precios de los productos.

-El único activo que con claridad juega a favor de la economía es "Vaca Muerta", en la cual sí se observa un área hacia donde se focalizarán las inversiones, y que pondrá en marcha los rubros petroquímicos y también el metalúrgico.

Vidal, una relación de amor-odio
Lo mismo que en la Unión Industrial, los supermercadistas y la Copal también tienen particular interés en juntarse con Alberto Fernández. De forma extraoficial, la cuestión se habló en las últimas dos reuniones de ejecutivos.

"Toda la atención está puesta en el mes de julio. Una vez que se conozcan los nombres de todos los candidatos y de las listas. Ahí empieza la hora de la verdad; y el empresariado quiere saber el futuro que imaginan los principales candidatos", cuenta uno de los ejecutivos a iProfesional.

Para los empresarios, la estabilidad del dólar le permitirá a Mauricio Macri encarar una campaña con serias chances de reelección.

Más dudas aparecen en el horizonte de la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, distrito en donde no hay segunda vuelta electoral. Para los empresarios, si Vidal no es reelecta en octubre podría generar dudas sobre las chances de Macri. Por eso monitorean cada paso que la política ofrece desde ese distrito clave.

La preferencia por la actual gobernadora no quita que en las últimas reuniones empresarias se hayan escuchado voces muy críticas hacia su gestión.
Las alimenticias y, sobre todo, las grandes cadenas de supermercados se quejan por el impulso que Vidal le da a la "Ley de Góndola", que impone regulaciones en las grandes superficies comerciales.

La ley, que entre otras cosas obliga a darles más espacio a las pequeñas y medianas empresas como proveedoras de los supermercados, ya tiene sanción del Senado de la legislatura bonaerense.

La cuestión derivó en una inesperada tensión entre el gabinete nacional y la propia Vidal, a quien nadie se atreve a criticar en público en medio de la campaña electoral.

El ministro Dante Sica y el secretario de Comercio, Ignacio Werner, no quieren una pelea con los empresarios, justo en el momento en que tuvieron ásperas negociaciones por la lista de productos congelados y por "Precios Cuidados". No quieren que nada interfiera en el éxito de ese programa, con el cual piensan hacer campaña en los próximos meses.

La Ley de Góndolas nació a pedido de Elisa Carrió, a la que Vidal ahora aparece empujando para su sanción. En La Plata consideran que esa ley permitirá mostrar la preocupación oficial por la inflación y la defensa de las pymes.

Desde las grandes cadenas ya advirtieron lo contrario: que están dispuestas a llevar a la Justicia el caso si se aprueba la ley, por inconstitucional. Que ya pusieron a trabajar a una dotación de abogados para hacerlo. Y que, si se aprueba, la norma derivará en una mayor inflación porque una menor rotación de los productos (se supone que productos hechos por Pymes venderán menos) derivará en mayores presiones sobre los precios.

La cuestión se meterá en la campaña en las próximas semanas. Los empresarios se juegan a que en la recta final hacia las elecciones, el Gobierno no querrá hacer recrudecer una pelea con los precios de los alimentos como telón de fondo.

Por lo visto, la previa a las elecciones no traerá solamente tironeos entre los diferentes espacios políticos. Los empresarios también se van a subir al ring.